Qué es una hernia inguinal
Se produce cuando un segmento de grasa o un asa intestinal protruye a través de una debilidad del conducto inguinal, situado en la parte inferior del abdomen, junto a la raíz del muslo y el pubis.
Síntomas habituales
El paciente suele consultar por alguno de estos signos:
- Molestia sorda o sensación de pesadez en la zona inguinal o testicular al estar de pie o caminar durante tiempo prolongado.
- Aparición de un bulto palpable que se hace más evidente al toser, levantar peso o realizar esfuerzos abdominales.
- Reducción o desaparición del bulto al tumbarse y relajarse.
- En ocasiones, dolor punzante que puede irradiarse hacia el muslo o los genitales.
¿Por qué debe intervenirse?
El conducto inguinal es un punto de debilidad anatómica natural. Sin reparación, el orificio puede aumentar progresivamente y existe riesgo de que el contenido quede atrapado (incarceración) o pierda su riego sanguíneo (estrangulación), lo que obliga a una cirugía urgente.
Técnicas quirúrgicas aplicadas
El abordaje se individualiza según la edad, la actividad física y la anatomía del paciente.
Abordaje laparoscópico mínimamente invasivo
Es la opción utilizada en más del 70 % de nuestros pacientes.
- Técnica TEP: técnica de elección; permite colocar la malla sin entrar en la cavidad peritoneal.
- TEP por puerto único: se realiza mediante una pequeña incisión en el ombligo.
- Técnica TAPP: indicada en casos seleccionados o ante sospecha de hernia bilateral.
Abordaje abierto con malla
La inmensa mayoría de las intervenciones se realizan mediante Cirugía Mayor Ambulatoria, con alta el mismo día.