Tipos de Hernias de la Pared Abdominal: Diagnóstico y Tratamiento
La patología herniaria es una de las más prevalentes y su reparación es la intervención más frecuente de la cirugía general y digestiva.
Nunca cura por sí sola y requiere corrección programada para evitar la estrangulación.
¿Qué es una hernia?
Es un defecto u orificio en la estructura musculoaponeurótica de la pared abdominal por el que protruyen grasa, epiplón o asas intestinales. Suele notarse como un bulto que aumenta al hacer esfuerzos, ponerse de pie o toser, y puede acompañarse de pesadez, dolor punzante, náuseas o cambios del ritmo intestinal.
08
Tipos de hernia y defectos
Catálogo de patologías de la pared abdominal
Clasificamos cada defecto para aplicar el tratamiento más preciso a la anatomía, los síntomas y los antecedentes de cada paciente.
01
Hernia Inguinal
La más frecuente. Aparece como bulto, pesadez o dolor en la ingle y el pubis; puede tratarse por TEP o Lichtenstein.
La localización y el riesgo varían con el sexo, la presión abdominal, la calidad de los tejidos y los antecedentes quirúrgicos.
Esfuerzos físicos
Trabajo o deporte con cargas intensas o continuadas.
Presión intraabdominal
Tos crónica, patología prostática o estreñimiento severo.
Sobrepeso y obesidad
Aumentan la presión sostenida sobre la pared abdominal.
Tabaquismo
Altera el metabolismo del colágeno y la calidad de los tejidos.
Cirugías previas
Las cicatrices abdominales son la principal causa de eventración.
Herniosis
Predisposición genética que debilita las fascias por alteraciones del colágeno.
02
Cuándo operar
Una hernia no se cierra con reposo, fajas ni pomadas
Retrasar la valoración porque “no duele” permite que el defecto aumente y que la reparación resulte más compleja. La cirugía programada y precoz ofrece la mejor oportunidad de una intervención sencilla, frecuentemente ambulatoria y con recuperación funcional rápida.
La ausencia de dolor intenso no elimina el riesgo. Reparar una hernia cuando aún es pequeña suele permitir abordajes menos invasivos, mallas más reducidas y una recuperación más rápida.
No, salvo contraindicación quirúrgica estricta. La presión mantenida puede debilitar la musculatura, generar fibrosis y dificultar una futura intervención.
Conviene evitar esfuerzos que aumenten bruscamente la presión intraabdominal, pero el ejercicio pautado no es perjudicial. Tras la cirugía y la recuperación fisioterápica, la actividad se retoma de forma progresiva.
Las recidivas requieren un estudio anatómico detallado, habitualmente con TAC. Se buscan planos no intervenidos previamente y se selecciona un abordaje preperitoneal o laparoscópico avanzado según el caso.
¿Tienes un bulto o dolor en la pared abdominal?
El diagnóstico precoz evita complicaciones. Valora tu caso con un especialista en pared abdominal.