Las mallas han reducido de forma importante las recidivas. Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes puede presentar problemas relacionados con el material implantado o con la técnica de fijación. La clínica dispone de un protocolo específico para estos casos complejos.
Se considera crónico cuando persiste más de tres meses. Puede deberse a irritación nerviosa por suturas o grapas, formación de un neuroma o fibrosis excesiva alrededor de la prótesis.
Puede aparecer poco después de la cirugía o meses y años más tarde, con abscesos recurrentes o fístulas cutáneas.
Son problemas poco frecuentes con los materiales actuales, pero pueden darse ante un fallo de fijación o una integración biológica deficiente.